China y EE.UU. chocan por el control de los imanes de tierras raras
China, responsable del 90 % de la producción mundial de imanes de tierras raras y del 99 % del refinado de las variedades pesadas, se ha convertido en pieza clave de la disputa comercial con Estados Unidos. Estos imanes son esenciales para la industria tecnológica, desde los autos eléctricos hasta la defensa.
Desde abril, Pekín interrumpió sus exportaciones en respuesta a medidas de Donald Trump, lo que ha elevado la alarma en sectores estratégicos. Empresas estadounidenses y europeas advierten que la falta de suministros amenaza con paralizar fábricas enteras.
Aunque el gobierno chino asegura que sus políticas respetan las normas internacionales y buscan mantener la estabilidad de las cadenas globales, en Occidente persiste la preocupación. Jens Eskelund, presidente de la Cámara de Comercio de la UE en China, advirtió que las aprobaciones de exportación concedidas son insuficientes para evitar una crisis productiva.
Trump, por su parte, ha endurecido el discurso. En junio aseguró haber tenido un acuerdo preliminar con Xi Jinping para reanudar envíos, pero recientemente amenazó con imponer aranceles de hasta 200 % si no se aceleran las exportaciones. Aun así, el presidente estadounidense insiste en que tiene “mejores cartas”, mencionando que Boeing provee piezas críticas para la aviación china.
En paralelo, Trump anunció junto a Tim Cook, CEO de Apple, una inversión de 600.000 millones de dólares destinada a desarrollar la industria de tierras raras dentro de EE.UU., incluyendo nuevas instalaciones en Texas y California para producción y reciclaje.
La batalla por los imanes refleja un talón de Aquiles para Occidente: la dependencia casi absoluta del refinado chino en un mercado vital para la transición energética y la seguridad nacional.
