Bersil Iglesias, la cubana que bailó junto a Bad Bunny en el Super Bowl
El show de medio tiempo del Super Bowl 2026 tuvo muchos momentos memorables, pero para los cubanos hubo uno imposible de pasar por alto. Mientras Bad Bunny convertía el escenario en una celebración de la latinidad —con guiños a la fiesta de barrio, al niño dormido en la silla, al cañaveral y a otras situaciones que tantos conocemos— una joven habanera se robó la cámara por unos segundos que bastaron para que su nombre empezara a correr de boca en boca: Bersil Iglesias.

Nacida en La Habana en 1999 y emigrada a Estados Unidos siendo apenas una niña, Bersil creció entre la nostalgia de la isla y los sacrificios de una familia cubana que apostó por empezar de cero en Miami.
Aunque por un tiempo intentó cumplir el sueño “seguro” de estudiar Criminología, la danza —esa que llevaba en el cuerpo desde los tres años, cuando empezó con el folclor cubano— terminó imponiéndose.
La música en su casa siempre fue sagrada: salsa, rumba, clásicos bailables, y un padre que no perdonaba una pista en las fiestas familiares.
Alta, negra, de cabello afro rizado, Bersil aprendió pronto que su físico sería desafío y bandera dentro de una industria que no siempre ha sido diversa; pero también entendió que ahí estaba su fuerza: en su cuerpo, en su historia y en su acento.
Se formó en múltiples estilos —del flamenco al hip-hop, de los ritmos afros al jazz— y fue abriéndose camino en el mundo comercial, trabajando en campañas y videoclips con artistas internacionales.
En el Super Bowl, su instante llegó cuando sonaron los acordes de “Gasolina”, el himno del reguetón de los 2000 popularizado por Daddy Yankee.

Frente a la cámara, mientras el tema retumbaba, Bersil no solo estaba bailando: estaba encarnando a la niña cubana que creció cantándolo a todo pulmón y a las tantas mujeres afro-latinas que pocas veces se ven en primer plano en escenarios globales.
Ella misma lo ha dicho: no estuvo sola allí. Con ella estaban sus padres, su abuela, sus ancestros y esa Cuba que carga a donde vaya. Por eso alzó la bandera sin titubeos. Porque, más allá del espectáculo, su presencia fue un gesto de orgullo y pertenencia.
Bersil no olvida de dónde salió. Y aunque hoy piense en explorar la dirección artística o la actuación, su esencia sigue siendo la misma: la de una cubana que lleva la rumba en las venas y que, cuando la enfocan las cámaras más grandes del mundo, lo que quiere que se vea —por encima de todo— es a Cuba.
La joven recientemente concedió una entrevista a la redacción de OnCubaNews.
(Fotos tomadas de la página de Instagram de Bersil Iglesias).
