Centenario de Celia Cruz, entre La Habana y Estados Unidos: misas, homenajes y el silencio del oficialismo cubano
El mundo celebró hoy el centenario del nacimiento de Celia Cruz, la voz que cruzó fronteras y convirtió la salsa en patrimonio popular, con actos simultáneos que van desde misas en La Habana hasta conciertos y eventos en ciudades clave de Estados Unidos. En la capital cubana, decenas de personas asistieron a una misa conmemorativa organizada por la Iglesia católica en la que familiares, músicos y público recordaron su legado; la ceremonia tuvo amplia repercusión en medios internacionales.
La jornada en Cuba estuvo marcada por una tensión visible: el fin de semana se canceló sin explicación un espectáculo teatral en homenaje a Cruz, lo que motivó críticas desde sectores culturales que interpretaron la medida como una forma de censura. A raíz de la suspensión, la misa y actos espontáneos adquirieron mayor visibilidad popular.
En Estados Unidos, epicentro de su carrera tras el exilio, las celebraciones fueron multitudinarias y planificadas: organizaciones culturales, la familia del legado Cruz y la Fundación Centenario coordinaron conciertos, exposiciones y retransmisiones de archivos sonoros, además de un ciclo de radio y homenajes en ciudades como Miami y Nueva York, donde la cantante consolidó su fama.
Medios y cronistas coinciden en subrayar la ambivalencia del homenaje: la música de Celia Cruz sigue siendo celebrada sin fisuras, mientras que su figura política —su rechazo al régimen cubano tras su salida del país— complica el tratamiento oficial en la isla. Escritores y periodistas resaltan que, pese a cualquier disputa política, la artista “pertenece al patrimonio sonoro de Latinoamérica”.
Hoy, la figura de la “Reina de la Salsa” reunió memoria popular y eventos institucionales por separado: misas y actos íntimos en Cuba, y grandes homenajes artísticos en EE.UU., una geografía que resume su historia y su influencia global.
