Cuba se encomienda a San Lázaro entre fe, esperanza y tradición
El 17 de diciembre es una fecha profundamente significativa en el calendario religioso de Cuba, un día que históricamente ha movilizado a miles de devotos hacia el Santuario Nacional de San Lázaro, ubicado en El Rincón.
Esta peregrinación no es un simple acto de fe, sino una expresión extrema de devoción, donde se entrelazan promesas cumplidas, súplicas urgentes y una profunda espiritualidad que fusiona el catolicismo popular con tradiciones yorubas, reflejando el rico sincretismo religioso que caracteriza a la isla.
Durante años, la escena se repetía con una intensidad casi ritual: personas caminando descalzas, otras avanzando de rodillas o cargando pesadas piedras, vestidas con sacos, túnicas moradas o ropas de yute.
Familias enteras se sumaban a esta marcha en silencio o elevando sus oraciones en voz alta, acompañadas por el resplandor de velas y la presencia simbólica de perros, íntimamente ligados a la figura de San Lázaro. Las carreteras y los caminos hacia El Rincón se transformaban en un río humano, un testimonio de una fe que no conocía límites de cansancio ni distancia.
Sin embargo, este 17 de diciembre de 2025 parece marcar un cambio notable dado que el ambiente del martes último, en su víspera, la tarde no contrastaba con el bullicio habitual de años anteriores.
“Ya son las cuatro y media de la tarde y no está pasando casi nadie, la calle está como un día cualquiera”, describió una fuente a CubaNoticias360, atribuyendo este fenómeno a múltiples factores: la escasez de transporte público, el impacto económico que dificulta los desplazamientos y las intensas lluvias que inundaron varias zonas de La Habana, incluyendo áreas claves como El Vedado.
A esto se suman los frecuentes apagones, que complican aún más la movilidad y la organización de las familias en una jornada que tradicionalmente comienza al amanecer.
A pesar de estos desafíos, la fe no ha desaparecido: testimonios y publicaciones en redes sociales confirman que, durante la noche y la mañana de hoy, algunos fieles lograron llegar al Santuario de El Rincón.
Pese a que las procesiones masivas han dado paso a un enfoque más discreto y recogido, la intención de los devotos sigue siendo clara: elevar sus plegarias por Cuba y por todos los cubanos.
Menos multitudes, pero más profundidad; menos ruido, pero mayor intensidad en las súplicas. Este año, la devoción a San Lázaro se ha manifestado de una manera más íntima, pero igualmente significativa, demostrando que la fe persiste incluso en tiempos de adversidad.
Con información de CubaNoticias360.
(Foto tomada de CubaNoticias360).
