Japón resiste un terremoto de magnitud 7 con daños mínimos
El pasado miércoles, mientras el norte de Venezuela enfrentaba una devastadora tragedia sísmica, al otro lado del Pacífico, Japón registraba un terremoto de magnitud 6,9 frente a la costa de Iwate. La diferencia en el impacto fue radical: en el país asiático, la infraestructura y la preparación lograron minimizar las consecuencias, con apenas daños menores y algunas interrupciones en el transporte.
La respuesta está en una cultura de prevención forjada durante décadas. "Para los japoneses, el riesgo sísmico es una prioridad absoluta", explica a 20minutos Amadeo Benavent, catedrático de Estructuras de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).
Normativa en constante evolución
Japón se asienta sobre cuatro placas tectónicas y concentra el 10% de los terremotos del planeta. Esa realidad ha moldeado su forma de construir. "Después del terremoto de Kobe, en 1995, actualizaron completamente su normativa en apenas dos o tres años, y desde entonces siguen revisándola continuamente conforme avanzan los conocimientos científicos", señala Benavent.
La ingeniería sísmica japonesa ha evolucionado con métodos de cálculo más precisos, experimentación y herramientas como la inteligencia artificial. Las estructuras se diseñan para absorber, disipar o aislar la energía del terremoto, en lugar de oponerle una resistencia rígida.
El modelo del "control de daños"
La filosofía constructiva en Japón ha ido más allá de evitar víctimas. Ahora aplican el "control de daños": el propietario puede decidir el nivel de protección que desea para su edificio, asumiendo que pagará más cuanto mayor sea la seguridad. "El objetivo ya no es únicamente evitar víctimas cuando ocurre el terremoto máximo esperable, sino controlar también el nivel de daños que sufrirá el edificio", explica Benavent.
La "mentalidad del tifón"
Más allá de la técnica, hay un factor cultural. El diplomático Edwin O. Reischauer acuñó el término "mentalidad del tifón" para describir la actitud japonesa ante las catástrofes: una aceptación estoica de que son inevitables, la prioridad de reconstruir tras el golpe y una conciencia comunitaria clave para afrontar el futuro.
Japón cuenta además con el sistema de alerta temprana más avanzado del mundo, que se combina con estrictas normas de construcción y una gran conciencia pública sobre la necesidad de prepararse.
(Con información de 20minutos)
