La historia de Boro, luz en medio del caos
En medio de guerras, tormentas y caos, la historia de Boro ha dado la vuelta al mundo, no como parte de una anécdota sino como el protagonista de una trágica historia que tuvo un final feliz.
Ana García, una de las sobrevivientes del accidente de Adamuz (Córdoba), en España, relataba ante el mundo el pasado lunes su trágica vivencia y suplicaba de favor que la ayudaran a encontrar a su perro Boro, perdido luego del siniestro.
“Aprovecho para buscar a mi perro. Por favor, si podéis ayudar a buscar a los animales, que también son familia”, decía entre lágrimas la joven que resultó lesionada y cuya hermana embarazada permanece aún ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Luego de que decenas de voluntarios y gran parte de la comunidad mundial hicieran eco del suceso, la conmovedora historia terminó con un final feliz y en la tarde del miércoles, miembros del Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil localizaron al can en una finca, aunque en ese momento no pudieron rescatarlo pues huyó asustado.
Eso sí, los especialistas dejaron una prenda de la joven para asegurarse de que el perro la identificara y se quedara cerca de la zona.
Finalmente, Boro fue hallado a primera hora del jueves y se logró el tan esperado reencuentro con su dueña.

“Gordo, ya nos vamos para casa”, decía la joven de 26 años al perro desde el asiento trasero del coche en el que viajaban mientras daban la noticia del hallazgo a los medios de comunicación.
Sin saberlo, Ana puso en marcha a un amplio grupo de hasta 200 personas entre voluntarios y profesionales que tenían como objetivo su localización.
Según se conoció, la joven es malagueña y trabaja en Madrid, pero había acudido con su hermana a pasar el fin de semana a su ciudad.
Afortunadamente, tuvo un final feliz y demostró al mundo que en medio del caos, aún existe la esperanza, todas la vidas son importantes y las mascotas también son familia.
Esta historia también demuestra que pedir ayuda en voz alta requiere una valentía emocional que no siempre estamos dispuesto a asumir, pero es necesario pues siempre habrá alguien dispuesto a escuchar.
(Foto tomada de la cuenta de Instagram Viaja con tu Mascota).
