La presidencia de COP30 busca cerrar la cumbre sin hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles
Las negociaciones de la COP30 que se celebran en Brasil quedaron este 21 de noviembre atrapadas en una crisis tras el rechazo del borrador final por parte de la Unión Europea, debido a que se omitió cualquier compromiso firme para establecer una hoja de ruta que articule la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, según informó Reuters en un despacho desde Belém.
La presidencia brasileña, que encabezaba las negociaciones, defendió que el texto adoptado es “un paso adelante” y que la transición del carbón, petróleo y gas se abrirá en reuniones subsecuentes, denuncian sin embargo voceros de países vulnerables y activistas climáticos.
La The Guardian desveló que más de 80 países habían exigido públicamente la inclusión de una ruta de salida a los combustibles fósiles y amenazaron con bloquear cualquier acuerdo que no la contuviera en su integridad.
La ausencia de ese paso clave pone en riesgo la credibilidad del proceso multilateral, especialmente tras los compromisos asumidos en la cumbre de Dubái (COP28) de 2023. Analistas consultados advierten que sin un compromiso preciso, la transición energética “se transforma en promesa difusa” y el cambio climático sigue acelerándose.
La presidencia brasileña logró un acuerdo voluntario para un mecanismo de “transición justa” para trabajadores y comunidades dependientes de los combustibles fósiles, pero la falta de cronograma concreto limita su alcance.
En definitiva, la COP30 entra en su tramo final sin un pacto contundente sobre el sector fósil. La lectura global es que el mundo se acerca simbólicamente al fin de esa era —como titula The Guardian—, pero los hechos aún muestran que “la era fósil se niega a morir”.
