¿Podrán los campesinos perder sus tierras si emigran? La nueva Ley de Tierras en Cuba enciende la polémica
El nuevo proyecto de Ley de Tierra Agropecuaria y Forestal que analiza la Asamblea Nacional ha abierto un debate que toca una de las realidades más sensibles de la Cuba actual: la emigración.
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Entre las disposiciones contenidas en el documento aparece una medida que podría afectar directamente a los usufructuarios que abandonen el país durante períodos prolongados, incluso cuando mantengan vínculos con sus fincas y explotaciones agrícolas.
Según el proyecto, los usufructuarios que necesiten viajar al exterior deberán otorgar un poder legal para la administración de la tierra, pero solo podrán permanecer fuera del país hasta seis meses dentro de un año, salvo casos excepcionales debidamente justificados. De incumplirse ese plazo, la ausencia podría ser considerada abandono de la tierra, una causa que permitiría extinguir el contrato de usufructo.
La medida llega en un momento en que miles de cubanos han emigrado en los últimos años, incluidos agricultores y trabajadores del sector agropecuario que buscan mejores ingresos en el extranjero sin renunciar completamente a sus propiedades o medios de sustento en Cuba.
Para algunos especialistas, la norma busca evitar que extensiones agrícolas permanezcan improductivas mientras el país enfrenta una profunda crisis alimentaria. Sin embargo, otros consideran que la disposición podría convertirse en un nuevo motivo de incertidumbre para quienes desean mantener sus proyectos agrícolas mientras residen temporalmente fuera de la Isla.
El proyecto también establece que la tierra en usufructo puede perderse por otras causas, como no ponerla en producción, utilizarla para fines distintos a los autorizados o dejar de trabajarla de manera personal y directa.
La propuesta forma parte de una reforma más amplia destinada a reorganizar la propiedad, posesión y uso de la tierra agropecuaria y forestal en Cuba. Entre las novedades figuran además mayores facilidades para las mipymes vinculadas al sector agrícola, la posibilidad de desarrollar proyectos de agroturismo y nuevos mecanismos para la transmisión y administración de tierras.
No obstante, el apartado relacionado con los viajes al exterior amenaza con convertirse en uno de los más discutidos durante el proceso de consulta pública. En un país donde emigrar se ha convertido para muchos en una estrategia de supervivencia económica, la posibilidad de perder una tierra por permanecer demasiado tiempo fuera de Cuba promete alimentar un intenso debate.
La gran pregunta es si esta medida contribuirá realmente a aumentar la producción de alimentos o si terminará castigando a productores que, precisamente por la crisis económica, buscan en el exterior los recursos necesarios para sostener sus explotaciones agrícolas.
