“Queremos vivir, no sobrevivir”: Madagascar agoniza y sale a las calles por la falta de electricidad y agua
Esta semana fueron noticia las protestas protagonizadas por cientos de jóvenes en la capital de Madagascar, Antananarivo, quienes presionan por el acceso al agua y el fin de los cortes de energía en la nación africana, según distintos reportes de prensa.
La agencia de noticias catarí, Al Jazeera, informó que estas no son las primeras movilizaciones ciudadanas que se reportan a raíz de un problema sostenido en el tiempo. Asimismo, el medio árabe hizo referencia a un mensaje emitido por los organizadores de las protestas, donde mostraban su decepción por el discurso del presidente Andry Rajoelina como respuesta a las manifestaciones y le exigieron disculpas, así como las del primer ministro, ahora destituido, y la destitución del administrador de la capital.
Naciones Unidas dijo que al menos 22 personas murieron y más de 100 resultaron heridas en las protestas que comenzaron la semana pasada. La cifra ha sido rechazada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Madagascar. Más allá de la capital, Antananarivo, se reportaron manifestaciones en otras ciudades más pequeña y colindantes, según medios locales.
Al Jazeera refiere que las manifestaciones han sido inspiradas por las protestas de la Generación Z en Kenia y Nepal. Estas movilizaciones constituyen las más grandes que la isla del Océano Índico ha visto en años y representan el desafío más serio que el presidente Rajoelina ha enfrentado desde su reelección en 2023.
Según el diario español El País, solo el 36% de la población en Madagascar tiene electricidad, un porcentaje que cae al 15% en las poblaciones más remotas.
“Esto se debe principalmente a la falta de financiación en esta nación insular, uno de los países más pobres del mundo. Jirama, la empresa energética estatal del Gobierno de Magascar, es deficitaria y no proporciona suficiente energía a las ciudades más grandes de la isla. Como consecuencia de ello, los usuarios sufren apagones que pueden durar hasta ocho horas al día y condicionan la economía, la educación o la sanidad”, detalla El País.
Foto: AL JAZEERA
