Robo audaz en el Louvre: joyas de la corona francesa sustraídas a plena luz del día
El mundo del arte y del patrimonio cultural se vio conmocionado este domingo cuando un grupo de al menos tres o cuatro individuos perpetró un robo sofisticado en el Museo del Louvre de París, llevándose joyas históricas “de valor incalculable”. Las investigaciones preliminares apuntan a que la operación duró apenas entre cuatro y siete minutos, lo que la convierte en uno de los robos más espectaculares en la historia reciente del museo.
El incidente ocurrió a las 09:30, hora local, cuando el museo ya había abierto sus puertas al público. Los ladrones utilizaron una cesta elevadora (“basket lift”) que parecía destinada a trabajos de construcción en la fachada orientada al río Sena, aprovecharon la entrada mediante una ventana, rompieron vitrinas en la galería de Apolo (“Galerie d’Apollon”), y huyeron en motocicletas. Ninguna persona resultó herida.
Las piezas sustraídas incluían ocho objetos —diademas, collares, broches, pendientes— pertenecientes a la colección de joyas de la Corona Francesa, entre ellas una corona de la emperatriz Eugenia, que fue abandonada en la huida y apareció dañada cerca del museo.
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, calificó el hecho como un “gran robo” («un braquage majeur») y reconoció que los objetos robados tienen un valor patrimonial “inestimable”. La ministra de Cultura, Rachida Dati, señaló que se trata de una banda profesional que habría planificado el asalto con antelación.
Medios franceses detallan que los ladrones estaban vestidos como operarios de construcción, llevaban chalecos reflectantes y utilizaron herramientas como discos de corte para romper los cristales de seguridad. La cobertura internacional coincide en el hecho de que el robo plantea preguntas graves sobre la seguridad en el museo más visitado del mundo (8,7 millones de visitantes en 2024) y subraya que el museo permaneció cerrado al menos por el resto del día para preservar pruebas.
La casa de gobierno francesa reaccionó rápidamente: el presidente Emmanuel Macron declaró que el robo representa un “ataque a un patrimonio que apreciamos porque es nuestra Historia” y prometió que los responsables serán llevados ante la justicia.
El robo se produce en un momento en que ya estaba en debate el estado de la seguridad del Louvre, con quejas de hacinamiento, falta de personal y construcción en curso en el complejo. Analistas del sector del arte han señalado que las joyas podrían ser recortadas, fundidas o fragmentadas para su tráfico, lo que dificultaría aún más la recuperación.
Mientras tanto, la policía ha desplegado decenas de investigadores y forenses, examina vídeos de cámaras de seguridad, revisa los accesos al museo y rastrea rutas de escape. El robo no solo compromete la seguridad física del museo, sino también la confianza global en la protección de bienes culturales emblemáticos.
Foto: Imagen: Dimitar Dilkoff/AFP
