Rusia y China sellan un acuerdo energético que redefine la geopolítica del gas
Rusia y China firmaron un tratado histórico de suministro energético valorado en 450.000 millones de dólares, que consolida la expansión del gas ruso hacia Asia en medio del aislamiento económico impuesto por Occidente.
Según Bloomberg y la agencia Xinhua, el acuerdo prevé la construcción del gasoducto Fuerza de Siberia 2, que transportará 50.000 millones de metros cúbicos de gas anuales hacia el norte de China.
El presidente Vladímir Putin declaró que el pacto “garantiza la estabilidad energética de Eurasia por décadas”, mientras que su homólogo Xi Jinping lo calificó como “una alianza estratégica integral”. El Financial Times advierte que el convenio representa “una diversificación irreversible de Rusia fuera del mercado europeo”, especialmente tras las sanciones derivadas de la guerra en Ucrania. Analistas del Center for Strategic and International Studies (CSIS) señalan que China refuerza su papel como socio económico clave y como árbitro energético global.
El acuerdo incluye cláusulas de cooperación tecnológica y pagos en yuanes, un paso más hacia la desdolarización parcial de las transacciones internacionales, y obligará a Europa a acelerar su transición energética para reducir la dependencia del gas ruso.
