Soldados se suman a las protestas en Madagascar y el Gobierno habla de intento de golpe
Las protestas que comenzaron a fines de septiembre por los constantes cortes de agua y electricidad dieron este domingo un giro decisivo en Madagascar. Según reportó Reuters, grupos de soldados de la unidad élite CAPSAT rompieron filas y escoltaron a miles de manifestantes hasta la simbólica Plaza 13 de Mayo en Antananarivo, epicentro histórico de las movilizaciones políticas del país. El gesto, ampliamente documentado por medios locales y videos difundidos en redes sociales, ha intensificado la crisis política y abierto un escenario inédito de fractura dentro del poder militar.
En reacción, la Presidencia de la República calificó los hechos como un “intento ilegal y forzoso de toma de poder”, aunque —según la misma agencia Reuters— no presentó evidencias que confirmen la existencia de una estructura golpista. El presidente Andry Rajoelina desmintió rumores sobre su huida del país y aseguró que “permanece gestionando los asuntos nacionales desde Antananarivo”, mientras pedía calma y “unidad nacional”.
El número de víctimas continúa siendo motivo de disputa. La ONU ha documentado al menos 22 muertos y más de 100 heridos desde el inicio de las manifestaciones, mientras el Gobierno malgache ofrece cifras más bajas y parciales, según un despacho de Associated Press. En su último comunicado, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR) instó a abrir una investigación independiente sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades.
Por su parte, el primer ministro Ruphin Fortunat Zafisambo condenó los abusos cometidos durante las operaciones de contención y llamó al diálogo nacional, de acuerdo con información confirmada por Reuters. A su vez, la Unión Africana y Amnistía Internacional exhortaron al Gobierno y a los líderes militares a “respetar el derecho a la manifestación pacífica y evitar una escalada de violencia”.
La situación sigue siendo extremadamente volátil. En palabras del corresponsal de Le Monde en África Austral, “la adhesión parcial del Ejército a las protestas puede precipitar un cambio político rápido, pero aún no hay señales claras de fractura total en la cadena de mando”. En las próximas horas se esperan nuevas declaraciones del Estado Mayor y del presidente Rajoelina, mientras persisten los cierres de vías, los toques de queda y la presencia militar reforzada en los barrios céntricos de la capital.
Foto: AP
