Un cronista del apocalipsis en el corazón de Europa gana el Nobel de Literatura 2025
La Academia Sueca anunció el pasado 9 de octubre que el Premio Nobel de Literatura 2025 recaía en el húngaro László Krasznahorkai “por su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”.
Medios europeos destacaron de inmediato la elección. Reuters lo calificó como un escritor que opera en la tradición literaria centroeuropea, “un gran escritor épico, caracterizado por el absurdismo, en exceso grotesco”, al tiempo que subraya su deseo de mirar hacia el Este con tono contemplativo. El diario alemán Die Welt lo describe como autor que combina “obra abrumadora y visionaria” capaz de expresar lo trágico y lo sublime en un mismo aliento.
En Le Grand Continent, su estilo fue calificado como “un ritmo impuesto —el del monólogo interior”— que entrelaza temas del apocalipsis y figuras mesiánicas en contextos contemporáneos europeos.
Krasznahorkai se convierte así en el segundo húngaro en recibir el Nobel tras Imre Kertész en 2002. Su obra, situada en la herida centroeuropea pero con ecos de viajes a China y Japón, explora la deriva moral de sociedades que transitaban del comunismo al mercado.
La elección premia una literatura exigente, opaca en apariencias, profunda por dentro. No premia lo popular, ni lo inmediato, sino lo que persiste. Krasznahorkai nos recuerda que el arte no subsiste por concesiones, sino por exigencia estética. El Nobel 2025, más que una celebración individual, es un acto simbólico: un llamado a pensar la literatura como resistencia, incluso en los tiempos del colapso.
Foto: El Tiempo
