Bad Bunny inicia histórica residencia de conciertos en Puerto Rico y proyecta un impacto millonario para la isla
El artista urbano Bad Bunny ha dado inicio este viernes a una ambiciosa residencia de conciertos en su tierra natal, Puerto Rico, con la que busca rendir homenaje a su cultura y, al mismo tiempo, fortalecer la visibilidad internacional de la isla. Titulado “No me quiero ir de aquí”, el ciclo de 30 presentaciones en el Coliseo José Miguel Agrelot —conocido popularmente como El Choliseo— se extenderá hasta el 14 de septiembre.
Este proyecto sin precedentes responde, según el propio Benito Martínez Ocasio (nombre real del cantante), al deseo de compartir primero con su gente el contenido y la esencia de su más reciente álbum "Debí Tirar Más Fotos". El disco, lanzado en enero de 2025, se convirtió rápidamente en el más escuchado a nivel global en Spotify y Apple Music, y representa un homenaje sonoro a géneros como la salsa, el merengue, la bachata y la música jíbara, todos profundamente arraigados en la identidad puertorriqueña.
“Estamos tratando de seguir la naturaleza del álbum y preservar las tradiciones puertorriqueñas en todos los aspectos de lo que hagamos”, dijo el artista en entrevista con la revista Variety.
Un fenómeno cultural y económico
La residencia ha generado una respuesta abrumadora: más de 400.000 boletos fueron vendidos, y cerca del 75 % de ellos se agotaron en apenas cuatro horas. Según estimaciones de Discover Puerto Rico, la serie de conciertos podría generar un impacto económico superior a los 200 millones de dólares.
Esta cifra considera no solo la venta de entradas, sino también el aumento en la ocupación hotelera, el gasto en servicios turísticos y la derrama en otros sectores como gastronomía, transporte y comercio local. Se espera que más de 200.000 personas, muchas provenientes del extranjero, viajen a la isla para asistir a los conciertos, en una época del año normalmente considerada de baja actividad turística debido a la temporada de huracanes.
“Estamos siendo conservadores con los cálculos, pero sabemos que el impacto real será mucho mayor”, aseguró Glorianna Yamín, directora de mercadeo de Discover Puerto Rico.
Desde el anuncio del evento en enero, la ocupación hotelera para agosto creció un 75 % interanual, mientras que las reservas de alquileres a corto plazo en San Juan se dispararon más del 170 % para agosto y hasta un 200 % para septiembre, según la plataforma AirDNA.
Además, al menos 34 hoteles han vendido más de 37.000 noches a través de paquetes exclusivos para asistentes a los conciertos, que incluyen acceso a spas, fiestas, piscinas y productos de edición limitada, en una estrategia inédita para el turismo en Puerto Rico.
Un reto para la infraestructura y una oportunidad para el futuro
Más allá de su valor artístico, la residencia representa una prueba de fuego para la infraestructura turística y organizativa de Puerto Rico. “Esto pone a prueba el sistema de transporte, las carreteras y la experiencia turística general, especialmente en San Juan”, advirtió la economista Indira Luciano, de la Universidad de Puerto Rico.
Aun así, muchos ven el proyecto como una oportunidad para posicionar a la isla como un destino ideal para futuras residencias artísticas de gran escala, similar a lo que ocurre en ciudades como Las Vegas.
El equipo de Bad Bunny también ha trabajado para que la iniciativa tenga un impacto más equitativo. Nueve de las funciones están reservadas exclusivamente para residentes locales, con venta presencial de boletos en diferentes pueblos del país, y se ha contratado a más de 1.000 personas localmente como parte de la producción.
“Este proyecto es una forma de devolver a la isla lo que nos ha dado”, explicó Noah Assad, representante del artista. “La residencia le enseñará al mundo el valor intangible de nuestro hogar”.
(Con información de BBC)
(Foto tomada de Billboard)
