Microsoft Copilot decepciona en prueba de razonamiento cognitivo: ¿está sobrevalorado?
Microsoft Copilot, el asistente virtual basado en inteligencia artificial integrado en los productos de Windows, no logró destacarse en una reciente evaluación de razonamiento cognitivo realizada por el sitio TrackingAI.
El resultado encendió las alarmas sobre la madurez real de esta herramienta, a pesar de su fuerte presencia dentro del ecosistema Microsoft.
La evaluación, diseñada para analizar las capacidades intelectuales de los modelos de lenguaje, se enfocó en medir habilidades cognitivas en lugar de conocimiento enciclopédico. Es decir, el test evitó preguntas que pudieran responderse con datos memorizados o respuestas extraídas directamente de internet.
En su lugar, se centró en aspectos como la lógica abstracta, el pensamiento deductivo y la anticipación cognitiva, similares a los desafíos que se encuentran en pruebas como el SAT o los exámenes de admisión de Mensa.
El examen incluyó pruebas de analogías, secuencias lógicas, acertijos verbales y desafíos matemáticos. Bajo estas condiciones, Copilot obtuvo una puntuación de 67 puntos en su versión autónoma (sin conexión a internet), ubicándose en el puesto 25 entre 26 modelos evaluados. Este desempeño quedó significativamente por debajo del promedio humano, generando dudas sobre qué tan competente es este asistente fuera del entorno optimizado por Microsoft.
Aunque estos resultados no significan que Copilot sea inútil, sí reflejan sus limitaciones cuando se lo pone a prueba en escenarios más exigentes y neutrales. Su rendimiento sugiere que aún queda camino por recorrer si se aspira a un nivel de comprensión y razonamiento comparable al humano.
En paralelo, el mercado de la inteligencia artificial continúa en expansión. Meta está ofreciendo millonarias bonificaciones para atraer talento desde compañías como OpenAI, mientras que Apple ha sido objeto de críticas por no contar con una estrategia claramente definida en este ámbito.
Este panorama resalta no solo la creciente competencia entre los gigantes tecnológicos, sino también la presión por desarrollar asistentes virtuales más inteligentes, versátiles y autónomos. Y en ese juego, los resultados de pruebas como la de TrackingAI sirven como un recordatorio de que la inteligencia artificial aún tiene mucho que demostrar.

