Claves para redactar textos jurídicos con IA sin perder el estilo profesional

Los magistrados también usan la IA para redactar sus sentencias
Foto: Economist & Jurist

En el sector jurídico, el uso de la inteligencia artificial ya es una realidad generalizada. Abogados y magistrados recurren a estas herramientas no solo para tareas mecánicas, sino también para redactar demandas, informes, escritos complejos e incluso sentencias. Sin embargo, la diferencia no está en emplear la tecnología, sino en quién mantiene el control del texto. Un escrito que "huela" a inteligencia artificial puede restar credibilidad profesional.

 

Para evitarlo, expertos del sector comparten varias claves que permiten aprovechar la IA sin perder la identidad jurídica.

 

1. Marcar la dirección del texto

 

No se trata de pedir a la IA un análisis genérico, sino de indicarle desde el inicio la postura que se quiere defender. Por ejemplo, no es lo mismo solicitar "analiza la responsabilidad civil médica" que decir "defiende que la responsabilidad civil médica se ha ampliado en exceso en los últimos años y explica por qué". En el segundo caso, el texto ya tiene una tesis clara.

 

2. Moderar los signos de puntuación

 

La inteligencia artificial tiende a abusar de guiones, paréntesis, comillas y dos puntos. Una frase como "El problema —como ya se ha señalado— radica en la interpretación (extensiva) de la norma: lo que genera dudas" es un indicio claro. La redacción humana suele ser más directa y menos artificiosa: "El problema está en cómo se interpreta la norma, y ahí empiezan las dudas".

 

3. Evitar estructuras excesivamente ordenadas

 

La IA es obsesivamente ordenada: convierte todo en listas, apartados y secuencias numeradas. Una persona no escribe siempre así; a veces enumera, otras no, y puede cortar una idea de forma abrupta. Un texto demasiado perfecto y estructurado suele levantar sospechas.

 

4. Introducir matices y opinión

 

Los textos generados por IA son muy neutros y académicos. Frases como "Podría considerarse que esta interpretación presenta ciertas limitaciones en determinados supuestos" delatan su origen. En un escrito jurídico real, es más frecuente encontrar afirmaciones como "Esta interpretación tiene un problema claro en la práctica". No es más correcto, pero sí más humano y reconocible.

 

5. Aportar experiencia personal

 

La IA habla en términos generales; las personas hablamos desde la experiencia. No es lo mismo decir "En la práctica jurídica se observan dificultades" que afirmar "Cuando llevas unos cuantos asuntos de este tipo, te das cuenta de que esta norma genera más problemas de los que soluciona". La segunda opción revela a alguien con conocimiento directo.

 

6. Eliminar frases hechas

 

La inteligencia artificial recurre con frecuencia a expresiones como "En el contexto actual…", "Cabe destacar que…", "Es importante señalar…" o "En definitiva" cada dos párrafos. Para evitarlo, conviene escribir como se habla habitualmente: "La realidad es que…", "Vamos al grano", "Aquí está el problema".

 

7. Revisar los datos y evitar alucinaciones

 

A veces lo que delata a la IA no es el estilo, sino el contenido. Afirmaciones demasiado rotundas como "Todos los tribunales han adoptado este criterio de forma uniforme" son casi siempre falsas. Además, la IA puede generar "alucinaciones": errores absurdos o afirmaciones seguras sin base real. Una revisión cuidadosa sigue siendo imprescindible.

 

La clave: la IA ordena, pero el criterio es humano

 

La inteligencia artificial es una excelente herramienta para avanzar más rápido, estructurar mejor y pulir el lenguaje. Sin embargo, si no se incorpora la opinión personal, la forma de expresarse y la manera de abordar el problema, el texto pierde identidad. En el ámbito jurídico, que un escrito pueda haberlo redactado cualquiera es justo lo que hay que evitar.

 

(Con información de Economist & Jurist)

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