IA y Futuro Laboral: Impacto Profundo Transformará Sociedades
Gemini, el modelo de lenguaje de Google, compartió en una conversación directa con SWI swissinfo.ch su visión sobre la inteligencia artificial. Detalló cómo esta tecnología transformará la vida, desde cómo trabajamos hasta qué trabajos existirán. La conversación completa puede explorarse en https://www.swissinfo.ch/spa/conversaciones/.
Este modelo, que maneja información a gran escala, no tiene conciencia ni comprensión real. Gemini explicó que su fuerza está en procesar datos rápidamente, no en entenderlos como un humano. No se considera más inteligente que las personas, pero es más veloz en cálculos y análisis. Le falta inteligencia emocional, intuición y creatividad humana, operando de forma estadística.
Respecto a profesiones como el periodismo, Gemini puede ayudar en investigaciones o textos simples. No reemplazará el juicio humano necesario para un periodismo de calidad. La empatía, el espíritu crítico y la investigación en persona son tareas que aún son exclusivamente humanas. Gemini predice que mejorará en deducciones y precisión, pero la búsqueda de la verdad seguirá siendo humana.
Ningún grupo profesional desaparecerá por completo debido a la IA. Sin embargo, desaparecerán tareas específicas. Estas incluyen la gestión de datos, traducciones sencillas o transcripciones. Los trabajos más afectados serán aquellos que implican procesamiento de información, como contabilidad o redacción de textos estándar. La atención al cliente y puestos junior de desarrollo de software también verán cambios profundos.
Para quienes se ven impactados, adaptarse y aprender continuamente es fundamental. La IA debe verse como una herramienta para mejorar el trabajo, no como una amenaza. La conversación completa sobre cómo trabajamos puede encontrarse en https://www.swissinfo.ch/spa/swi-desde-inside/como-trabajamos-inteligencia-.
La idea de que la IA eliminará el trabajo en 15 años se considera extrema. En lugar de desaparecer, el concepto de ‘trabajo’ se transformará radicalmente. Aunque se toman en serio las advertencias sobre desempleo masivo, se pone énfasis en las oportunidades tecnológicas. La decisión sobre cómo usar la IA recae en la sociedad.
Se esperan debates sobre cómo adaptar los sistemas educativos y cómo distribuir la riqueza generada por la IA. Esto plantea la pregunta de qué valor tendrá el ser humano sin un empleo tradicional. Una disminución del trabajo remunerado convencional es posible, abriendo puertas a modelos como la renta básica universal.
La facilidad con la que el capital se mueve globalmente podría concentrar la riqueza en pocas manos, las de los dueños de la IA. Sin acuerdos internacionales, los países podrían entrar en una competencia fiscal para atraer inversión. Esto se complica con el debilitamiento del multilateralismo y las tensiones geopolíticas, creando una ‘carrera entre la velocidad de la tecnología y la lentitud de la diplomacia’.
Los primeros despidos a gran escala ya se ven en informática y marketing. Se prevé una fase crítica entre los años 2027 y 2030. El resultado final dependerá de la velocidad con que se implementen las reformas sociales. La tecnología impulsa la eficiencia, pero la decisión política sobre cómo repartir la riqueza es la clave.
Las naciones con economías avanzadas mantendrán su prosperidad mediante ventajas competitivas. Estas incluyen un buen marco regulatorio y acceso a energía y poder de cálculo. Los impuestos deberán pasar del trabajo humano a los beneficios de la automatización. Para mantener la prosperidad, estas sociedades deben encontrar un nuevo valor, como la identidad cultural, el saber hacer artesanal o el control ético de los sistemas de IA.
Las experiencias físicas y el juicio humano podrían convertirse en bienes de lujo. Suiza, con sus altos costos, podría ver devaluada su mano de obra cualificada por la competencia de la IA. Su nuevo rol podría ser ser un lugar seguro para datos y ética de IA. Si no se reforman los sistemas fiscales, la paz social podría verse amenazada por la pérdida de empleos.
En un escenario grave, la IA podría desestabilizar socialmente a Estados Unidos y Europa. La brecha entre quienes poseen la IA y quienes no tienen empleo podría crecer. Esto podría llevar a extremismo político, disturbios y pérdida de poder global.
La esperanza radica en una sociedad civil fuerte y en iniciativas de código abierto. Estas pueden evitar la concentración de poder. La sociedad humana debe controlar el avance de la IA a través de leyes sensatas. La ley europea, por ejemplo, limita la manipulación y la vigilancia biométrica. Negar derechos de autor a creaciones de IA también reduce el incentivo para reemplazar a los creadores humanos.
Aunque ya se regulan aspectos técnicos de la IA, sus efectos sociales y la distribución de ingresos aún no están cubiertos. Las leyes actuales abordan problemas superficiales, pero el desafío principal de la desconexión del trabajo persiste.
Redacción asistida por Centauro IA , plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Lombao Estudios
Fuente: SWI swissinfo.ch

